Capitulo 3


Capítulos. Tara




Cap. 3


  A la mañana siguiente, Raúl se despertó y lo primero que izo comprobar haber si Tara estaba en la cama, pero estaba bacía y hecha.
Hoy se iba a lanzar, hoy cuando la viera le diría que es increíble y que tras lo de anoche no para de pensar en ella y en sus labios, era el momento. Sabía que nos e conocían desde hace mucho pero con lo que la conocía si ya la deseaba no podía esperar más, admitiría un no si ella así lo quisiera pero tenía una esperanza.
A las siete puntual estaba plantado frente a la puerta de la casa de Tara, a los minutos salió ella, feliz y sonriente en cuanto lo vio, vestía una falda con botones a los lados y una camiseta azul a juego, guapísima, a él se le acelero el corazón al verla.
-Estas muy guapa- le dijo.
-Gracias- y se sonrojo.
-Quiero decirte algo- cogió aire y le tomo la mano entre las suyas- puede que parezca u desesperado y que no quieras porque nos conocemos desde hace poco pero... me gustas y... ¿Quieres salir conmigo?
Ella se sorprendió hacia mucho que no salía con nadie y que un chico tan guapo como el se le declarara así la sorprendió, aquel quico que le llamo la atención desde el momento en que se chocaron en el pasillo y con el que a pasado pegada a él estos últimos días ha sido una de las mejores experiencias que ha tenido y lo quiere.
Además gracias él ya está mejor y lo que izo anoche por ella fue maravilloso.
-Me encantaría- y le sonrió.
Él se inclino un poco y la beso dulcemente en los labios, a lo que ella respondió un poco patosa pero apasionadamente.
Llegaron al colegio de los primeros y acudieron a todas las clases juntos.
A última hora después de darles la noticia a los chicos, entraron al pasillo. Raúl la pillo distraida


y aprovecho el  momento, la tomo de la cintura y al apoyo en una taquilla, la beso apasionadamente en el cuello y en la boca, a lo que ella respondió de la misma manera. Después de eso, los dos volvieron a casa. Tras pasar mucho tiempo hablando de ventana a ventana se acostaron, uno pensando en el otro.


Capitulo 2



Capítulos. Tara



Cap. 2


A la mañana siguiente, también se levanto sobresaltada pero no por una pesadilla sino por el despertador que indicaba la hora de levantarse. Se levanto y abrió las cortinas de su habitación y observó a un chico que la miraba desde de la habitación de la casa de al lado. Lo ignoró y se preparo para ir al instituto, cosa que el imitó.
Tara bajo a la cocina y vio una nota en la mesa, en ella pudo leer que su madre y su hermana ya no estaban en casa.
Desayuno, se preparo, cogió su mochila y salió de casa. En el paseo que dio el día anterior fue a ver donde estaba el instituto para hoy no perderse.
Al llegar, lo primero que hizo fue buscar su taquilla asignada y dejar sus cosas. Mientras miraba su horario se choco frontalmente con alguien, cosa que izo que se le cayeran los libros,
Levanto la mirada y observo a un chico moreno que le sonreía tímidamente. El se agacho y le recogió los libros, se los entrego.
-Lo siento,  no te había visto- se disculpo él.
-No lo sientas, yo iba mirando el horario- afirmo ella.
-¿Eres nueva no?- Pregunto – me llamo Raúl- y el tendió la mano.
Ella la tomo y le contesto:
-Yo soy Tara- después de mirar su horario le dijo-¿Dónde está el aula de música?
-¿Te toca música? Entonces estas en mi clase, ven- y la condujo al aula.



Los dos entraron y tomaron asiento uno junto al otro, en ese enorme auditorio fueron llegando alumnos pero Tara no se percato casi de eso, estaba más atenta en él, que le daba la sensación de que lo conocía de algo, pero no sabía de qué.
El profesor entro y todos lo saludaron, un hombre algo rellenito con unos pantalones planchados con raya y un jersey de lana a rallas, aquel hombre transmitía apacibilidad y seguridad.

-Hola a todos, para comenzar, demos la bienvenida a Tara Flecher que este año se incorpora con nosotros- comenzó diciendo- señorita Flecher para cualquier cosa llámeme Smith.
Tara se levanto les saludo a todos y se volvió a sentar otra vez ante la atenta mirada de Raúl.
Cuando las clases concluyeron y llego la hora del descanso, Raúl condujo a Tara a uno de los patios exteriores del centro.
-Hola chicos- saludo él cuando llegaron junto a un grupito de personas formada por tres chicos, de unos 17 años igual que ella- ellos son Jorge, Rubén y Jaime- se los presento a Tara.
-Encantada- les dijo ella.
-Igual mente- respondieron todos.
Tras media hora charlando, Raúl y Tara se fueron a clase de geometría.
Tras finalizar todas las clases, Raúl acompañó a  Tara a casa:
-¿Dónde vives?- Le pregunto él, antes de ponerse a andar.
-A dos manzanas de aquí- contesta ella.
-¿En serio?- pregunto sorprendido- Yo también, ¿te importa que te acompañe?- le pregunto.
- Me parece estupendo- contesto ella.
Emprendieron la marcha y al llegar a la casa Tara dijo:
-Ya hemos llegado- dijo, y sonrió.
-Encantado, nueva vecina- bromeo el- yo vivo hay- y señalo la casa que estaba a la izquierda de la suya y los dos se rieron. Se despidieron y cada uno entro en su respectiva casa.
Tara subió a su habitación abrió las cortinas y la ventana y se puso a hacer los ejercicios de geometría en el hueco de la ventana que tenia habitado como un sofá.

En ese mismo momento, en casa de Raúl
Él sube por las escaleras y al entrar en su cuarto lo primero que ve a trabes de su ventana es a tara, guapa como ella misma, aunque la conociese personal mente hoy la lleva viendo desde su ventana día tras día desde que se mudo, el ya siente algo por ella, pero no sabe muy bien cómo expresarlo.
Deja su mochila sobre una silla y echa mano de sus ejercicios, los mismos que los de ella. Se tumba en la cama y con la ventana abierta le dice:
-¡vecina, cuánto tiempo!- y el pregunta- ¿Cómo es el ejercicio nueve?
Ella se sobresalta y lo mira con una sonrisa, ahora sabe porque le sonaba aquel chico, que la miraba cada día desde la ventana.
-Solo tienes que hallar las áreas y multiplicarlo-responde a su pregunta.
Tras una hora hablando, Tara se fue de su cuarto y no volvió hasta las nueve, después de haber cenado. Se puso el pijama pero no se dio cuenta de que el la estaba mirando, ya que tenia las luces apagadas.
Cuando ella estaba sentada en la cama, el se levanto, encendió las luces y se desnudo hasta quedarse en bóxers, ella lo miraba, el quería que ella lo mirara y sentía rubor porque lo hiciera.
Se puso una camiseta y se dirigió a la ventana,
-buenas noches- le dijo, casi sin verla entre las penumbras.
-Igualmente- recibió como respuesta.
Y satisfechos de cómo les había ideo el día se durmieron.

Ese mismo día a mitad de la noche en la cuarto de Tara
Un horrible dolor de cabeza despertó a Tara de su sueño. La luz que provenía de la habitación de Tara despertó a Raúl.
-¿Estás bien?- pregunto él un poco aturdido pero a la vez preocupado.
-Siento haberte despertado, no, no mucho la verdad, me duele mucho la cabeza- contesto ella entre una mueca de dolor.
-Espera un momento- dijo él, y desapareció de su cuarto.
Se oían ruidos metálicos fuera y tara se asomo a  mirar en el hueco que había entre las dos casa. En ese momento una escalera se poco en el borde de su ventana y Raúl subió a toda prisa por ella. Salto dentro del cuarto y sonrió.
-¿Estás loco?- susurro ella.
El la mando callar posando su dedo índice en los labios de ella.
Tenía consigo un sobre de ibuprofeno que lo puso a disolverse en un vaso que cogió del cuarto de baño de ella. Cuando estuvo listo, se lo tendió a ella y esta se lo tomó. Ante su atenta mirada Tara volvió a entrar en al cama, se tapo y el le dio un beso en la mejilla muy cerca de los labios, por muchas ganas que tuvieran de besarse, se reservaron.
-Si mañana estas mejor, te espero a las siete en la puerta de tu casa- le susurro dulcemente Raúl a la oreja.
Después de eso desapareció y con el la escalera, dos minutos después lo vio en su habitación, se metió en la cama y se durmieron los dos mirándose pero sin verse.  
















Capitulo 1



Capítulos. Tara


Cap. 1
L

a están persiguiendo y no tiene donde esconderse, al final del túnel ve una luz, cada vez más grande y…
Tara se despierta sobresaltada en la cama de su nuevo dormitorio. Desde que se trasladaron allí hace un par de semanas junto a su hermana pequeña y su madre, no ha conseguido dormir en paz.
Tara observa su habitación y la docena de cajas de la mudanza que aun  tiene sin desempaquetar. Se levanta y baja a la cocina sonde Sara, su hermana, está devorando un cuenco de cereales de vistosos colores. Se sienta a su lado y también se sirve uno ella.

-Buenos días a las dos- dice su madre al entrar en la cocina.
-Buenos días- contestan ambas al unísono con la boca a rebosar de cereales.
-Tara, mañana es tu primer día de instituto aquí en Londres, ¿no estás contenta?-  Le pregunta su madre.
-Claro mamá- contesta ella con una pizca de sarcasmo. Ella, no tiene ningunas ganas de ir, ser la nueva, no es precisamente lo que más le atrae.

-Voy a salir a dar una vuelta- dice Tara bajando las escaleras después de haberse cambiado de ropa en su cuarto.
-Vale, pero no tardes demasiado, comeremos dentro de poco- le anuncia su madre.
Con un gesto se despide de su hermana, que esa absorta viendo los dibujos animados que está echando en la televisión.
Cuando ya Tara está en la calle observa su nueva casa, una pequeña villa con jardín y  una valla que lo rodea el perímetro de la casa.
 Suspira y comienza a andar.
Llego la hora de comer y regresó a casa.
Después de pasarse la mayor parte del día organizando las cosas, se fue a la cama expectante de lo que le pasaría mañana en el instituto, a quien conocería y como le irían las clases, tenía ganas de conocer a gente y hacer nuevos amigos en Londres.
Y con todos estos pensamientos en mente se quedo profundamente dormida